Rol 30
Hay muchos tipos de juego, muchas mesas, muchas formas de hacerlo. A veces ese estilo se explica desde la personalidad, la experiencia, el clima, el espacio o los objetos que rodean la mesa. Pero con los años he entendido que casi todo eso es secundario. Siempre lo ha sido. Al final, casi nunca se necesita más que tres cosas: Papel y lápiz. Ánimo. Personas. Las reglas son solo una sugerencia. El mundo se puede inventar sobre la marcha. Se puede jugar hablando, sentados en sillones gastados, alrededor de una mesa improvisada o en una azotea, con el ruido de la ciudad de fondo. El lugar no importa. Nunca ha importado. Lo que importa son las personas. Sin ellas, solo quedan libros cerrados, dados que no ruedan, mapas que no llevan a ningún sitio. Objetos acumulando polvo. El juego no existe si no hay alguien dispuesto a jugarlo contigo. Las mesas no sobreviven por las reglas ni por la historia: sobreviven por la gente que decide volver a sentarse. Por eso este texto está dedicado a los ...

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