Ahora voy a donde el viento me lleve…

Historia de los inicios de una Valkyria.


Ahora voy a donde el viento me lleve…
A veces me llega el vago recuerdo de mis padres… iba con ellos a todas partes, se dedicaban a viajar de ciudad en ciudad, haciendo espectáculos para agradar a las personas y llevando historias, por las que pagaban mucho dinero los señores feudales. En ocasiones entrábamos a los pueblos y las personas notaban la vestimenta de mi padre y le pedían que les hiciera un acto o les contara una historia de los eventos ocurridos en los reinos vecinos. Pero sólo contestaba que ya se enterarían que asistieran a la plaza a las seis de la tarde.
         A las seis de la tarde era la hora acostumbrada y perfecta para realizar los actos, yo tenía un violín pero solo tocaba para llamar la atención del público, una alegre melodía para que se acercaran las personas. Se acomodaban alrededor y mi madre se quedaba como estatua viviente en el centro y cuando mi padre comenzaba a tocar su flauta transversa comenzaba el movimiento y la danza en mi madre, recuerdo que a veces podría ser muy lento y sensual, pero solo al principio hasta que logrará tener una tensión en el público y después comenzaba con una danza rápida y provocadora, que hacía parecer que fuera lo más natural de mundo, al llegar al climax las personas siempre se quedaban sorprendidas por el final de la danza. Después mi padre tomaba mi violín y yo guardaba velozmente su flauta, la envolvía en un pañuelo y después la metía en una caja de madera, y me acomodaba en mi posición para el siguiente acto. Comenzaba a cantar y esa canción era de los hechos de ciudades vecinas de las batallas y problemas de otros reinos con los señores feudales, el trabajo de mi madre y el mío en esa ocasión era actuar lo que mi padre contaba, y darle un toque divertido e innovador, a veces mi madre representaba a un valiente guerrero y yo aún pequeño ladronzuelo intentando engañarlo, pero con su hábil gracia siempre me detenía, yo quedaba en ridículo y era lo mejor porque todos soltaban carcajadas… Recuerdo que siempre para finalizar los actos mis padres interpretaban un canción de amor, de eso amores legendarios que pasan a la historia, ya sea por su tragedia o por lograr con el cometido de la pareja de estar unidos, en lo particular siempre me gusto más las historias de aquellas parejas que tenían que separarse y se despedían con un beso. Esos días fueron maravillosos y son los más preciados recuerdos de mi vida.
         Para mi desgracia ahora creo que duraron muy poco y sólo añoro esos tiempos. Un día estábamos almorzando en un hermoso bosque, era otoño y las hojas cafés caían de los árboles, reíamos de lo mala actriz que era, pero que la gente no lo notaba, ya que creían que era parte del show. Al minuto siguiente mi padre hizo un gesto para que guardáramos silencio, con otra seña mi madre me introdujo al tronco de un árbol y me pidió que permaneciera allí, ella se movió rápidamente y ante mi padre ya se encontraba un mugroso y asqueroso orco, sin embargo no parecía tan estúpido como los demás, era más alto y musculoso que otros… No quisiera seguir acordándome de ello, supongo que imaginas en que acabo todo, mis padres muertos, una frase dicha por el asesino y una niña asustada llorando adentro del tronco de un árbol. Cuando el homicida se fue, yo seguía en el árbol, a media tarde decidí acercarme a mis padres, pero con el temor de afrontar lo inevitable, las lágrimas no dejaban de salir, sus corazones ya no latían, una frase escrita con la sangre de mi padre: busca tu felicidad, la venganza no dejará nada bueno, ¿cómo podía escribirme eso? Acaso no pensó en todo el dolor que me ocasiono su pérdida, sin embargo en ese momento no lo medite, los acomodé juntos y lloré amargamente hasta quedarme dormida junto a los cuerpos. Al segundo día los cuerpos realmente apestaban, así que decidí hacerles una pequeña tumba, me llevo casi un día, preparar el lugar, moverlos fue lo más espantoso, el olor era inaguantable, cuando los arrastre quise vomitar, aunque fue un suerte que no hubiera comido nada… los arroje al pequeño hueco, les heche tiera con las manos y luego empuje un montón, después junte hojas y flores que acomode, recuerdo que me desmaye y no desperté hasta la mañana siguiente. Me preparaba para partir, pero para siempre recordar ese lugar marque el árbol donde me oculté, y en medio de el claro se encontrarías los cuerpos de mis padres.


Written by Joce 2009.


Gracias por tan esplendida narrativa.

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